Reinvención

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Me gusta imaginarme la vida como que cada minuto que se pasa disfrutando de aquello que te tocó vivir se va directamente a una “hucha de felicidad” ofreciéndote una  hermosa visión de tu propia vida.  Por el contrario, cada minuto invertido en preocupaciones y sufrimientos, cada instante de enfado, rechazo  y negatividad es un tiempo malgastado y vacío; créeme si te digo que es un (auto) castigo inútil, que no merece la pena. Esta lección de vida la aprendemos todos alguna vez; la lastima es que a veces este aprendizaje llega … ¡demasiado tarde!. Es la sabiduría de los años la que generalmente nos proporciona la gran verdad de que el propósito de la vida es disfrutar con todo (y, digo con T.O.D.O.) lo que nos acontece en la vida.

¡Qué difícil es disfrutar de aquello que no aceptamos! la enfermedad, el dolor, la soledad,  la injusticia, la muerte, las decisiones de parejas e hijos que no viven según nuestros deseos, el trabajo alienante que nos consume nuestro tiempo manteniéndonos prisioneros durante nuestros días …. un sinfín de cosas que nos acecha en el devenir de nuestra existencia.

No es culta tuya. Nadie te dijo que eras mariposa cuando te descubriste gusano. Nadie se ocupó de educarte en cultivar tu propia (auto)felicidad, de buscar la parte positivas de los acontecimientos, de descubrirte tu potencial, de enseñarte el camino, de aprender a disfrutar con la vida sin sentirte culpable, de sentirte merecedor del placer y la alegría. Toca, por tanto, desaprender, borrar tantos programas grabados hasta la médula sobre la “vida feliz” para aprender a ser tú, tan diferente al resto, tan único que no cabes en ningún molde.

Pero nunca es tarde, estás a  tiempo para dedicar el resto de tu vida a aquello que te hace feliz. Todos, sin excepción, tenemos una increíble capacidad de aprender; de aceptar  y adaptarnos a las situaciones … ¿cómo que no???… te invito a que cierres los ojos y sientas todas las veces que te has repuesto de las contrariedades de la vida, de muertes, de abandonos y alejamientos, de indiferencias, de burlas, de maltratos… piensa en todas aquellas situaciones en que la vida se ha encargado de que no se cumplieran tus perfectas expectativas sobre tu pareja, o sobre un  hijo  o sobre aquel trabajo, el  más maravilloso del mundo y un día, inesperadamente, te viste despedido. Todas esas situaciones que un día que ocasionaron que se cayera algún pilar de tu vida infligiéndote un dolor tan grande dolor que, para evitar un sufrimiento mayor provocaron tu evasión y el enterramiento de sentimientos de rabia, tristeza o pena en lo más profundo de tu corazón y, sin embargo podrían haber significado unas magnificas oportunidades para crecer y, si me aprietas un poco, volver a tu  camino de vida, eran “toques de atención“.

Quizás necesites contemplar otras posibilidades en tus preocupaciones, poner una nueva mirada a ese problema que te oprime el corazón y te está arrugando la vida.  ¿Qué pasaría si ….? Concédete el sueño de dar ese abrazo, ese beso, hacer esa llamada después de tanto tiempo y distancia, amar a esa persona incondicionalmente, emprender ese viaje, empezar ese trabajo, …el Universo habrá comenzado a conspirar para que todo lo que sueñes se materialice en su tiempo y en su forma.

Y esta apertura de miras consciente se convierte en un auténtico proceso de crecimiento personal que culmina con una reinvención de uno mismo. Un ser más humano, más sabio y más completo. Pero ten en cuenta que los ciclos de reinvención tiene sus tiempos y sus crisis. Todos pasamos por ellos, aunque algunos más consciente que otros.  A veces, simplemente no es el momento de uno y hay que esperar porque cuando uno  está en su momento (de reinvención) lo sabe, lo siente  ya que aparece una certeza acompañada de un sentimiento de desenfoque en lo que se está haciendo, lo que se vive y se manifiesta como una necesidad imperiosa de cambio (por tanto, transformación). A veces, no se está seguro de lo que se quiere, pero sí de lo que no se quiere; a veces uno está tan confundido que lo único que se manifiesta es ansiedad.

En esos momentos, debemos ir al encuentro de uno mismo, ser valientes y prepararse para un proceso de introspección muy profundo y soltar los sueños y las pasiones para luego permitirles convertirse en algo práctico llamado profesión/dedicación. El regalo inmediato es una sensación expansiva, y hasta contagiosa de estar cargado de energía vital, de estar plenamente vivo.  No importa mucho cuántas veces dudes, te digan que estás loco, creas que no puedes, que no lo mereces… si el primer paso está dado y tu alma sabe que vas en buen camino, lo sabrás por esa sonrisa que ahora mismo sale de tu boca.

#felizvida

 

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Descubriendo la esencia de la vida

Ella seguía empeñándose en sufrir tanto por las pequeñas sacudidas del día a día como por las tempestades horribles que se encontraba en su camino. Cuando un día cerró los ojos a la realidad y siguió  sin discriminar mal grande de mal pequeño fue cuando perdió el verdadero sentido de las cosas; su vida se quedó sin propósito y se convirtió en un continuo capear de olas que a su mente cada vez le parecían más y más grandes. Por más que los otros le decían que no te hace sufrir lo que te ocurre, sino como lo vives y siempre tienes el poder de decidir tu emoción, ella solo encontraba sentido en el sufrimiento y en eso se convirtió su vida: en un ir y venir por ansiedades y miedos que la llevaron al aislamiento como medida preventiva para ahorrar el sufrimiento que, sin duda, le provocaba el contacto con los otros.

Y llegado a este punto, en la más profunda de las oscuridades y en la soledad de su corazón, una llama sabia debió encenderse dentro de ella en forma de certeza que le recorrió su cuerpo por entero provocándole un escalofrío. No estoy sufriendo, no padezco sufrimiento; es que soy sufrimiento. Y justo al darse cuenta de este hecho, ese ser sufrido que era, le enseñó su cara amable, que no era otra sino la de protección ante una vida que nunca había llegado a comprender del todo. Reconoció y aceptó con convicción esta misión protectora de su sufrimiento personal; y, en ese instante infinito de paz,  decidió que ella y su sufrimiento tendrían que separarse para siempre. No quería nada malo para su compañero de tantos años, no quería matarlo, tampoco esconderlo en el sótano y tirar la llave; al fin y al cabo, había sido su compañía desde que recordaba su vida, simplemente quería que se fuera para siempre. Y decidió dar voz y espacio a su amigo de vida y agradecer el gran trabajo realizado hasta que fue útil y le dijo que ya no le necesitaría más; no quiso decirle que, en realidad dejó de necesitarle cuando se hizo mayor hace ya años y que justo acababa de darse cuanta de que disponía de otros muchos recursos para enfrentarse a las cosas que no le gustaban. Pero ahora eso le daba igual, había llegado el momento del adiós y justo se dio cuenta como una alegría que percibió como mágica emanaba directamente de su corazón. Sonrío al notar que esta dicha siempre había estado allí; se imagino a su alegría como una bella durmiente esperando su beso del príncipe azul para despertar a la vida y la visualizó de color dorado y que iba tiñendo todo su cuerpo y hasta su espíritu. Fue el momento en que sintió una renovada energía por vivir y disfrutar de los avatares de la vida, dando a cada cosa su importancia y eligió vivir conscientemente tanto los sucesos cómo los éxitos. Toda experiencia merece ser vivida con conciencia para crecer en espíritu, se dijo con convencimiento. Se miró en el espejo y pudo notar su brillo de luz dorada, se sentía como un caballero andante con la armadura muy brillante.

Ahora cada vez que una ola sacudía las arenas de su playa, cada vez que un nubarrón acechaba su horizonte, su alegría recién integrada irradiaba luz a cada una de las gotas que brillaban tan azul que era difícil no ver que se trataba de los retos que la vida lanzaba para aprender y crecer. Se subió a las nubes blancas y también a las grises y cabalgó más allá con el convencimiento que detrás de una tormenta siempre aparece un gran cielo azul.

Date cuenta que así de simples son las cosas en la vida; pero piensa que como muchas otras cosas también hay dificultad. Todos tenemos nuestros tesoros mágicos en el interior y sólo tenemos que abrir una puerta para que asome todo nuestro esplendor. La dificultad es saber qué puerta al interior hay que abrir.

10 decretos para que 2018 sea un año mejor

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Empieza un año, y no hay mejor momento para poner en práctica nuevos hábitos que faciliten el camino al bienestar.

Estoy segura que tú no eres de esas personas, pero no tienes más que mirar alrededor para encontrar quienes se quejan continuamente de todo lo que les sucede y llenan sus mentes con pensamientos que les impide disfrutar del aquí y del ahora.

Si me permites revelarte un secreto: las cosas que nos ocurren no determinan nuestro bienestar. Es la actitud que tenemos ante ellas las que nos hacen felices o desdichados. Cuánto más quejas, desesperanza, rencor, miedo, desolación o ira mostremos ante los acontecimientos, más probabilidades tendremos de que esos horribles hechos que nos atormentan sigan manifestándose.

Por todo ello, aprovechando este momento del año no vendría mal hacer un acto de conciencia y analizar qué tipo de hábitos, qué pensamientos, qué emociones dominan nuestra vida. Tras este darse cuenta viene el proponerse cambios que nos abran las puertas del equilibrio y el bienestar.

Llevo unos días trabajando mis propósitos 2018 y me gustaría compartirlos, así tal cual, en presente … para que empiecen a manifestarse desde … ¡ya! Si estás trabajando en tus propósitos del nuevo año, te aseguro que si incluyes los siguientes, 2018 podría ser diferente … para mejor.  ¿te animas?

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1.- Decreto agradecer cada día. Apreciar lo bueno de las personas que me rodean, incluso de aquellas que creo que no tienen ninguna cualidad positiva. Buscar el lado positivo de los acontecimientos, incluso si son catalogados como “negativos”. Apreciar los pequeños detalles, inclusos los “insignificantes” como el mero hecho de … estar vivo.

2.- Decreto abrir espacio en mi vida.  Decido en este momento deshacerme de las cosas inútiles que guardo, con la esperanza de que alguna vez me harán falta. Por ejemplo, la ropa que no me pongo hace años y ocupa mi armario, donándola a quién seguro le hará mejor uso que yo. Dar una segunda vida a aquellos libros que leí y están tristes en mis estanterías. Practicar la ley de la abundancia que dice “para que lleguen nuevas cosas a tu vida, hay que hacer espacio”.

3.- Decreto expresar más el amor que siento.  No guardarme un beso, un abrazo, una muestra de cariño, un halago por miedo, por costumbre, por dejadez con la seguridad de que el hecho de ofrecer amor, atraerá más amor a mi vida.

4.- Decreto cuidar mi cuerpo. Cuidar y mimar mi cuerpo. Moverme, hacer ejercicio y practicar yoga. Decido que las prisas salgan de mi vida y darme tiempo para mí.  Prestaré más atención a lo que como y cómo lo como.  Elegiré una comida sana que me alimente y sane mi cuerpo. Saborearé cada ingesta, apreciaré el sabor, el color, la textura, masticando lentamente, en silencio.

5.- Decreto escuchar más. … Y hablar menos… La necesidad de hablar que tiene nuestra sociedad actual nos fuerza a tener que decir algo siempre. Muchas veces, quizás demasiadas no escuchamos al otro, no le damos la oportunidad de expresarse. Además de dar tiempo con mi silencio también me esforzaré por ver desde el punto de vista del otro.

6.-Decreto preocuparme menos y ocuparme más. ¿Cuánto tiempo he pasado preocupándome por cosas que nunca ocurrieron?  Me propongo no pensar en un hipotético futuro lleno de cosas terribles que estropean mi vida y llenar mis pensamientos de presencia, de aquí y ahora.  Cuando el primer pensamiento preocupante me aborde, decido decirme: “ahora no” y ocuparme de mis problemas como un reto, una oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal. Cultivo mis pensamientos con la seguridad que harán surgir emociones positivas que llenarán mi presente.

7.- Decreto cambiar lo que puedo cambiar.  Salir de mi zona de confort. Poner en práctica todo aquello que sueño y expandir mi crecimiento. Dejar de tener miedo al fracaso y también… al éxito y ampliar mi perspectiva y vivir con nuevos horizontes.

8.-. Decreto aceptar lo que no puedo cambiar.  Me doy cuenta de que el control que puedo ejercer sobre algunos acontecimientos a veces es limitado y, alguna vez, imposible de cambiar.  Reconozco que la mejor solución para esto es la aceptación. Prometo abrirme a reconocer estas situaciones, sentirlas, experimentarlas y, finalmente aceptarlas…. “si, esto también”. Y si se me hace muy dura la situación utilizar el mantra prestado de mi amiga, “esto es temporal.

9.- Decreto que la alegría reina en mis días. Mi risa ha esperado tanto tiempo oculta que cuando ha sido liberada se muestra pequeña y débil, pero, a la vez maravillosa y tierna, como una flor. Regaré la flor de mi risa cada día, abonaré mi alegría y sembraré el humor en mi entorno. Decido tomarme las cosas con positivismo, con humor y echar unas risas… siempre que pueda!.

10.- Decreto ser feliz. Buscar la felicidad cada día, en las cosas que me sucedan; en los acontecimientos que la vida me presente sabiendo que todo tiene un propósito, aunque a veces, no sepa cuál.

Deseo que este nuevo año sea mucho mejor que el anterior para todos, que venga lleno de felicidad y armonía.

¡Feliz 2018!

Yo decido mi futuro profesional

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El otro día leí un post sobre los (largos) años que invertimos en formarnos, primero en la escuela, luego instituto y la universidad… toda una vida, sin duda. Unos pocos “privilegiados” tienen su futuro tanto estudiantil como profesional muy claro, ya sea por vocación, tradición familiar o simplemente por claridad mental; pero, ¿y los otros? Los miles de jóvenes que justo acaban su carrera y les embarga un sentimiento de incertidumbre; de no saber para dónde tirar profesionalmente. He tenido la suerte de trabajar con algunos clientes en su último año de carrera que me han manifestado sus dudas sobre su futuro profesional, acerca de si les satisface dedicarse a aquellos estudios que han dedicado los últimos años y, en algún caso el vacío y la profunda insatisfacción de tener que hacerlo.

Sea como sea, al finalizar la carrera se abre un periodo al que deberíamos dar su espacio, su importancia. Lo ideal es vivir este periodo con presencia, con protagonismo  y siendo muy conscientes a la hora de tomar las decisiones que seguro habremos de tomar. Reflexionar sobre cómo queremos ganarnos la vida no es una cuestión baladí y son muchos los beneficios de acertar con la profesión y también los peligros de no acertar.

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Si te encuentras en este periodo de tu vida, el dibujo anterior puede serte de gran ayuda y si me permites, tres consejos para que seas tú mismo quien decida tu futuro profesional. Allí van:

1.- Tómate tu tiempo y reflexiona sobre tu pasión, tu vocación, tu misión y tu profesión. Quizás necesites un día, una semana, un mes o un año.  Abre espacios de conexión contig@ mism@… ¿Qué deseo?  ¿Cuáles son mis valores? ¿Qué me gustaría estar haciendo dentro de dos años? ¿Qué me encanta hacer? En definitiva, se trata de encontrar el PROPÓSITO que no es otra cosa que la alineación de pasión, vocación, misión y profesión.

2.- Traza un plan de acción si ya tienes claro a qué quieres dedicarte, toma papel y lápiz y ponlo por escrito.  ¿Qué opciones tengo? ¿Qué acciones voy a poner en marcha? ¿Cuándo? ¿Qué recursos necesito? ¿Quién puede ayudarme?  En esta fase puede ser muy útil utilizar la técnica de los MAPAS MENTALES.

3.- Infórmate, investiga, pregunta y/o déjate acompañar. Internet  y las redes sociales son grandes herramientas para documentarse;  investiga todo lo que puedas y recurre a profesionales que ya ejerzan en aquello que pretendes sea tu profesión. Si aún así, sigues un poco perdido, mi consejo es que acudas  a un coach, que te acompañará y hará más fácil este camino hacia la vida profesional.

 Y, recuerda que “la energía y la persistencia conquistan todas las cosas“. Benjamin Franklin.

 

Los 7 hábitos altamente eficaces en tu búsqueda de empleo

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Básicamente nuestros comportamientos están determinados por nuestros hábitos. Es por ello que los hábitos que tenemos son un factor muy importantes en nuestras vidas. La mayor parte de nuestra existencia vamos cabalgando a lomos de esos hábitos que hemos construido día a día, pasito a pasito; empapados de rutinas que, confesémoslo, son el padrenuestro de cada día.

“Los hábitos son como hebras. Si día tras día las trenzamos en una cuerda, pronto resultará irrompible”. (Horace Mann)

Pero a la vez, la mayoría de nosotros queremos que la vida cambie, protestamos para que el gobierno no nos perjudique, deseamos que la pareja nos comprenda más, anhelamos que los hijos nos obedezcan, rezamos para que los jefes nos traten mejor o soñamos con encontrar el trabajo que nos satisfaga.

Muchas veces no nos gusta la situación que vivimos y no nos damos cuenta que si queremos que la realidad  cambie, tenemos que cambiar nuestros actuales hábitos. Romper el trenzado de hábitos de toda una vida NO es imposible pero tampoco es fácil  y sencillo.

Si te encuentras en búsqueda activa de empleo o, simplemente quieres cambiar de trabajo conviene que hagas un ejercicio de introspección, un trabajo contigo mismo. Yo te propongo utilizar la técnica de los “7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey:

  1. El hábito de la proactividad nos proporciona la libertad de escoger la respuesta ante los acontecimientos. Todos los que hemos buscado empleo sabemos que nos llueven negativas, decepciones, etc. Se trata de ser perseverantes, activos en la búsqueda y cuando nos den una negativa, mirar el suceso con las “gafas de positividad“.  Una buena pregunta a uno mismo podría ser ¿Para qué ha sucedido esto?” y escribir todo aquello que nos proporciona de positivo esa negativa. ¡Funciona!
  2. Comenzar con un fin en mente hace posible que nuestra búsqueda tenga razón de ser, pues la creación de una visión de lo que queremos lograr permite que nuestras acciones estén dirigidas a lo que verdaderamente queremos que sea nuestra vida profesional. Recomiendo hacerlo por escrito,  con todo detalle y releerlo si se puede cada día, retocarlo si es necesario e imaginarlo. La guinda del pastel sería si fueras capaz de escribir las emociones que sentirías/sentirás si logras ese trabajo que buscas. Pregunta ¿Cómo quieres que sea tu vida profesional en …..seis meses, un año, dos años?.
  3. Poner primero, lo primero nos permite liberarnos de la tiranía de lo urgente para dedicar tiempo a las actividades que en verdad aportan valor a nuestra búsqueda. Es la disciplina de llevar a cabo lo importante, lo cual nos permite convertir en realidad la visión que forjamos en el hábito anterior. Mi recomendación: llevar un cuaderno, un diario de la búsqueda en donde además del objetivo, se vaya anotando las etapas, los planes de acción, el autofeedback después de las entrevistas, etc. Pregunta: ¿Qué es lo que aporta valor a mi búsqueda?
  4. Pensar en Ganar-Ganar nos permite desarrollar una mentalidad de abundancia mental y material, pues nos cuestiona la premisa de la escasez de los recursos en la vida y, por tanto en los trabajos también. Ahí fuera hay un puesto de trabajo, un escenario profesional esperándote o, quizás dos o tres… Adentrarse en el mundo de las AFIRMACIONES POSITIVAS es una manera de crear esa prosperidad que anhelas.
  5. Buscar entender primero y ser entendido después es la esencia del respeto a los demás. La necesidad que tenemos de encontrar un trabajo nos puede llevar a ponernos en lugar de una pobre víctima de las circunstancias; achacar nuestros males a las empresas, al gobierno, al mundo,…. Trabajar una nueva mirada y hacerse responsable de la situación y, desde ahí. actuar con la plena conciencia de que todavía podemos aportar un valor al mundo y que cuanto antes consiga un trabajo, el mundo se va a beneficiar antes de nuestros dones y habilidades.
  6. Sinergizar es el resultado de cultivar la habilidad y la actitud de valorar la diversidad y la innovación. Abrir nuestra mente a la creatividad e imaginar otros posibles trabajos que en los que también seremos felices es un ejercicio sencillo pero que muy pocos se plantean, empeñados en insistir su búsqueda en su “profesión de toda vida”. Pregunta: Además de mi profesión, ¿qué otras actividades me puedo dedicar?
  7. Afilar la sierra consiste en tomar tiempo para parar un momento y pensar en cómo mejorar y en cómo vivir mejor. Supone la capacidad personal de renovar las cuatro dimensiones de la naturaleza humana: la física, la espiritual, la mental y la  emocional. Por tanto, esto supone:
    1. Darnos tiempo para cuidar nuestro cuerpo (descansar, comer adecuadamente, hacer ejercicio,…).
    2. Reflexionar sobre nuestros motivos y proporcionarnos liderazgo en nuestra propia vida, comprometiéndonos con nuestros valores, para llevar a una comprensión profunda de nuestro propósito de vida, a la vez que experimentar sensación de paz, independiente de lo que estemos viviendo.
    3. Cuidar nuestro equilibrio mental hablándonos con comprensión, con amor; trabajando el PENSAMIENTO POSITIVO cada día, cada hora, cada minuto.
    4. Gestionar nuestras emociones. Reconocerlas en cuanto aparezcan, permitirnos sentirlas para transitarlas. Darnos cuenta de nuestro estado de ánimo es el primer paso para cambiar a otro que más nos favorezca.

Seguir esta guía no te puede asegurar que mañana tengas el trabajo de tu vida pero, sin duda, te habrá acercado un paso hacia él. Recuerda que hay opciones para no hacer este camino solo y la ayuda especializada puede acortar tu tránsito. ¡Mucha fuerza!.

A diario vivo sin vivir en mí

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A diario tengo costumbre de despertar y vivir mi vida cierta con los mismos  rituales cada día. Desde hace años tomo mi camino a al trabajo dispuesta a  pasar  ocho horas y, dispongo de las tardes para disfrutar de mis actividades “variadas”, ¡sí! pero también bastantes ciertas, a su vez.

Dicen que el cambio es continuo en el mundo  pero yo pienso que el mundo  está sostenido por las rutinas de todos nosotros. ¿Qué seríamos los humanos sin nuestros rituales diarios? Necesitamos estar enfrascados en nuestras tareas y no  concebimos la vida sin llenar nuestras horas de cosas que venimos haciendo todos los días; así, desde la mañana hasta la noche. Y al día  siguiente, vuelta a empezar.

Nos encanta maldecir los  lunes y soñar con los sábados. Viviendo como si sólo en fin de semana fuéramos nosotros mismos, sólo en fin de semana pudiéramos ser felices. ¡Sólo en vacaciones la vida tuviera sentido!

Nos hemos programado una vida cierta,  con  muchos deberes y algún placer pero incluso, nuestras penas y sufrimientos nos aportan seguridad y certidumbre.  Y es entonces, donde ponemos el piloto automático y nos dejamos llevar y vamos haciendo, así, sin darnos cuenta. Nos gusta movernos en nuestra zona de confort. Es como vivir sin vivir en mí, como decía Santa Teresa de Jesús.

Y para completar nuestra seguridad nos vamos construyendo una existencia repleta de expectativas de lo que tiene que suceder, de lo que los demás tienes que hacer  o no hacer y hasta sentir. Y cuando la realidad es otra, nuestra  vida ser torna triste y decepcionante; el sufrimiento campa a sus anchas por nuestra mente y nos sentimos pobres víctimas del destino. Aún así, somos incapaces de tomar las riendas y salir fuera a cambiar las cosas, a engrandecer  aquello que somos. Es más fácil quejarse y dejarse hacer.

Pero la misma vida en su plena sabiduría a veces nos planta delante situaciones límites que, así de un plumazo nos da una patada fuera de nuestra zona. Y allí, en ese nuevo lugar, sustraídos todos nuestros hábitos, de nuestra vida cierta y con  una profunda  herida, vemos como todas nuestras  creencias no soportan la realidad y  nos quejamos amargamente de la injusticia que vivimos y en algún caso de qué sentido tiene la vida. Nos creemos ganadores inocentes de una lotería macabra, que se empeña en mostrarnos la cara amarga de la vida, quitándonos aquello que era nuestro. Tal vez sea una enfermedad, una pérdida,  a veces una muerte o, simplemente un despido.

Cuando se desencadena la tormenta en nuestras vidas, también  nos creemos  que el estado de dolor en que vivimos  es para siempre, que ya en nuestra vida no habrá luz, placer, felicidad, amor, paz, Y, eso no es tampoco así. Cuando el sufrimiento nos atenaza hay que recordar un principio que rige en la vida y, es el de  la impermanencia de las cosas: Nada es para siempre; las cosas vienen y van y es inútil quedarse aferrado a algo. A mi me gusta sentir que después de la tempestad vendrá la calma, o que en una tormenta, el sol está ahí detrás. Y no es posible la luz si no hay oscuridad o no conocerás la  felicidad si no has sentido el  sufrimiento. Y lo mejor es que tú puedes ser el protagonista del cambio.

EL MUNDO NO ES COMO ES SINO COMO ERES

Por ello, lanzo unas reflexiones que merece la pena cuestionarse:

  • Imagina tu vida presente cada momento, ni pasado ni futuro, una vida sin rutinas esclavizadoras y dispuesto a ¡VIVIR DE VERDAD! sin pilotos automáticos.
  • Imagina tu vida en la que te cuestiones tus creencias y caminas sin expectativas en nada y en nadie.
  • Imagina tu vida agradeciendo cada una de las personas y cosas que se presentan, sin juicios sobre si son bueno o malos.

Y ya habrás dado un gran paso hacia ese lugar llamado tu nueva vida.

La mente del principiante en las empresas

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En Japonés Shoshim (初 心)  significa “la mente del principiante”.

Durante mi dilatada carrera profesional en el mundo de los recursos humanos he vivido diferentes ambientes laborales, diferentes culturas organizativas y formas de hacer. He conocido años de bonanza financiera y años de crisis pero en casi todos los casos he notado como hay ciertos patrones de conducta laboral que se repiten.

Recordemos cuando en nuestras empresas empieza  un nuevo colaborador o un compañero y desde Recursos Humanos gestionamos los procesos de acogida y entrenamiento de los nuevos. Todos conocemos y alabamos las ventajas de un buen proceso de inducción; tales como acortar la curva de aprendizaje y  asegurarnos que el empleado sea totalmente productivo lo antes posible. Por todo ello, le mostramos “como se hacen las cosas  aquí” y como esperamos que sea su comportamiento. No pongo en duda la importancia que tiene este proceso en la vida profesional de este empleado y sus repercusiones positivas para la organización. Pero, también quiero remarcar que este proceso no está exento de ciertos riesgos.

Normalmente es una persona o grupo que se encarga del entrenamiento en las funciones y en las normas de conducta de la empresa. Todos confiamos que esa persona le transmita todo lo que su trabajo conlleva pero realmente no le está enseñando su trabajo, sus tareas, sino la visión que este empleado encargado del entrenamiento tiene sobre cuáles son y cómo se tienen que hacer las cosas. En estos casos se suele adoptar un enfoque imitativo (“hazlo como yo lo hago”).

En muchos casos esta forma de proceder nos reportará la eficiencia y productividad que esperamos en el nuevo empleado pero también es cierto que junto con la incorporación de una personas se está dando todas las condiciones para poder hacer las cosas de forma diferente, una nueva mirada  a como  venimos trabajando.

El nuevo empleado aporta a la empresa algo que considero valioso que es la mente del principiante y suelen venir con una actitud de apertura, entusiasmo y ausencia de ideas preconcebidas al abordar el trabajo. Todo ello puede significar una gran ventaja para la empresa en la que se incorpora porque los que ya llevamos tiempo en nuestros puesto y empresas muchas veces nos hemos “acomodado” a trabajar de ciertas formas que, siendo productivas pueden resultar poco eficientes. ¿O no?

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A estas alturas del siglo no descubro una gran novedad al afirmar que estamos viviendo una  creciente complejidad en el entorno económico, social y político que provoca una transformación en las personas y las organizaciones y, al mismo tiempo ofrece una oportunidad de desarrollar nuevas fórmulas en todos los ámbitos, incluido los recursos humanos. En este momento y, en el futuro inmediato, las organizaciones necesitan más que nunca estar abiertas al aprendizaje, a que las personas trabajemos de forma más colaborativa, en red, por proyectos, con nuevas formas de mirar los problemas antiguos. Deberemos ser capaces de encontrar el equilibrio entre transmitir el conocimiento y/o cultura oficial de la  empresa y en ofrecer espacio a las nuevas miradas.

Si me permites hacer de coach desde estas páginas te lanzo el siguiente reto. Son unas simples prácticas para redescubrir tu mente principiante y aplicar el concepto Shoshim. Lo primero, unas cuentas cuestiones para reflexionar. Segundo, una práctica sobre el terreno y después, que me cuentes cómo te ha ido la experiencia.

¿Cómo puedes abrir espacios para acoger el conocimiento de los nuevos en la organización?

Piensa en ti mismo, ¿En qué medida sientes que la forma en que te enseñaron tu trabajo era la mejor? ¿Cómo era tu actitud de tu primer día en tu trabajo actual? ¿Qué pensabas? ¿Qué sentías? ¿Qué has cambiado hoy para que ya no te sientas como esos primeros días? ¿Qué tendría que darse para “resetear” tu mente y aportar la frescura inicial?

Estoy segura de que a pesar de que has debido de cambiar mucho en este tiempo, vas a llegar a la conclusión de que aún tienes un cierto poder para sentir la apertura, el entusiasmo y abordar el trabajo con ganas renovadas. Son actitudes y por tanto factibles de ser elegidas, sea cual se la situación de la empresa o el mercado.

Por último, te propongo una práctica, cada mañana al incorporarte el trabajo, una afirmación que te acompañe todo el día del tipo “Hoy en mi trabajo manifiesto mi talento, mis ganas y mi creatividad”. Verás como las sincronías empezarán a aparecer en tu día a día; se trata de un darse cuenta y mirar cada día con el entusiasmo del principiante.

Año viejo y vida nueva

Se acerca el comienzo de un año nuevo y me encuentro reflexionando estos días sobre el lugar que ocupo en el mundo, cuestionando mi situación en la vida, en la familia, en la pareja, en mi círculo social, de amigos y conocidos; en mi trabajo, sobre mi imagen, mis anhelos y mis preocupaciones. Presiento que mi estado actual no es sino el enfoque y calidad de mis deseos pasados, de mis sueños de niña, que lancé hace muchos años al Universo. Vivo una realidad, consecuencia de las decisiones tomadas en base a unos valores y creencias inculcados sobre lo que podría llegar a ser y conseguir en la vida.

Desde un corazón removido por tantas emociones vividas últimamente, quiero dar gracias a la vida por todo lo que me dio, las oportunidades que me regaló, las enfermedades que tuve que sortear, los encuentros y los abandonos, las personas fantásticas que puso en mi camino y, aquellas otras que no lo fueron tanto. Todos y cada uno de ellos han sido unos maestros de vida fantásticos y han contribuido al Ser que soy.

Y ahora que se acaba el año solemos hacer un balance de lo vivido en estos últimos 365 días. Pasamos las experiencias vividas por el filtro de la mente que juzga y cataloga todo en maravillo, genial, horripilante o desastroso, poner algunos ejemplos. Y acto seguido sentimos la satisfacción o felicidad, el enfado o decepción por lo sucedido. Todo normal pero, y si te dijera que todo lo que sucedido ha sido lo perfecto para tu crecimiento, todo era necesario y justo en tu vida y, por tanto, una bendición; sin pasar por ningún filtro de bueno versus malo. Te invito al ejercicio de repasar este año desde esta nueva mirada, a no juzgar lo acontecido y preguntarte ¿para qué ha sucedido tal y tal cosa?

Y ya casi estamos en 2017 y como diría mi querido Buzz Lightyear en Toy Story: «Hasta el infinito… ¡y más allá!» estoy dispuesta a vivirlo. Pero no de cualquier manera, no en piloto automático sino de una forma consciente y como protagonista (co-creadora) de este año de mi vida. Este es mi propósito.

Decía Julio Verne “No hay nada como imaginar para crear el futuro, ya que lo que hoy es utopía será carne y sangre mañana”. Y me pregunto  “¿y si desde ahora mismo actúo como la niña que soy?”. Me explico, se trata de vivir en un estado que tenga que ver con el sentir de los niños; seres realmente abiertos a creer que poniendo un enfoque de consciencia, todo será posible. Se trata de manifestar una inocencia infantil que se transforme en una mirada hacia delante desde el presente, sin el peso de las memorias y creencias limitantes de experiencias pasadas. Sería algo así como CREER PARA VER, dejando salir al niño que todos llevamos dentro. Parece al revés de lo que acostumbramos los adultos ¿verdad?

La vida es como hierro fundido listo para ser colado. Elige valientemente el molde y la vida lo conformará” El Mahabharata

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¿Y si tomas consciencia de lo apasionante que puede ser el hecho de visualizar un día perfecto de tu vida dentro de doce meses? ¿Qué pasa ese día? Imagina la sensación al sentirte protagonista de tu vida. Siente ese día, respira cada hora, cada minuto y hasta cada segundo. Vívelo como si ya fuera. Ese día que hoy construyes como el molde tu vida y que es un instante de la vida que sueñas. Tal vez cuando ya entrado el año próximo y te suceda algunas “casualidades” que poco a poco te llevan a tu destino hacia ese día que ahora te propongo crear, sonrías y digas a la vida:” YO SIEMBRO EL FUTURO EN EL PRESENTE

El primer día de mi nuevo trabajo: 5 lecciones para triunfar

Hoy en día sigue siendo motivo de alegría que un amigo o antiguo compañero sin empleo te comunique que empieza en un nuevo trabajo. Y, tras la felicitación, la preocupación propia de hacerlo bien; vamos,  no “cagarla” con perdón, el primer día. Según algunas encuestas realizadas hay un 67% de personas que temen más al primer día que a la entrevista de selección para el susodicho puesto. Y no es en vano esta preocupación, primer día en un trabajo sólo hay uno y la imagen que se proyecte durante ese día será fundamental para nuestro futuro en la empresa. Es más, la impresión que causemos a jefes y nuevos compañeros vendrá muy condicionada por los dos primeros segundos de contacto, según explica Bert Decker, en su libro “You’ve got to be believed to be heard” y estos dos segundos serán casi enteramente visuales: cómo se nos ve, sin abrir la boca. Una primera impresión negativa, costará tiempo y esfuerzo cambiar.

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LECCIÓN 1: El primer día de tu nuevo trabajo aparece, por supuesto, puntal y vestido profesionalmente,  en consonancia con la cultura de vestir de la empresa donde entras.

Hemos nacido con dos ojos, dos orejas y una boca y con esta proporcionalidad debemos actuar en el primer día. Observar todo, escuchar muy atentamente y hablar lo justo. No es el momento de discursos y comentarios para el recién llegado; más bien se trata de tomar nota de lo que nos van explicando y quedarse con todos los nombres y cargos. Lo que sí causa buena impresión es que preguntemos todo aquello que nos llame la atención o necesitemos más detalle. Ten preparada una lista de preguntas; pero ¡ojo! intenta hacer preguntas abiertas usando ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Para qué?, son muchos menos arriesgadas y poderosas que las preguntas cerradas (que se responden con No/Si)

LECCIÓN 2: Llévate un cuaderno / agenda y toma nota de todas explicaciones, resume los contenidos de los encuentros profesionales que tengas ese día. Y sobre todo, apunta quién es quién en tu nueva empresa. 

Nadie, ni tu jefe, director general ni presidente espera que tomes decisiones trascendentales el primer día de trabajo. Sin importar el tamaño de la compañía donde te incorporas seguro que existen normas a la hora de tomar decisiones. Acertar en el modo en que se toman las decisiones es fundamental para tu éxito en la empresa, observa y pregunta a este respecto. El primer día es el momento de recopilar información tanto formal como de la organización informal… “cómo se hacen las cosas en esta empresa”

LECCIÓN 3: Empieza poniendo atención a los comportamientos, las normas, las relaciones profesionales y personales a través del cual el trabajo se lleva a cabo en la organización. 

Lo más seguro es que tengas que explicar a tus nuevos colegas a qué te has dedicado profesionalmente antes y, tal vez lo que harás en tu nuevo trabajo. En este punto busca la brevedad, sé conciso y humilde. El periodo de selección ya pasó y a nadie le interesa un extenso repaso a tu trayectoria profesional, al menos el primer día de tu nuevo trabajo.

LECCIÓN 4: Prepara una explicación de 1 minuto sobre quién eres, qué has hecho profesionalmente antes de este trabajo y para qué se te ha contratado. 

Después del esfuerzo agotador de la búsqueda de trabajo, de las semanas y días de nervios en el proceso de selección, el primer día de trabajo es la culminación de un proyecto que merece ser vivido con atención plena, poniendo un estado mental de presencia en cada una de las experiencias del día, disfrutando de cada una de las interacciones, sonriendo ante cada presentación, dando un apretón de manos y manifestando lo encantado que estás de ser parte de la empresa.

LECCIÓN 5: Relájate, disfruta cada minuto, muestra tu mejor cara y pon toda tu atención en el nuevo trabajo. 

Lo más importante es ser tú mismo, actuar con naturalidad y profesionalidad. Dar lo mejor de ti y cerrar el día dando las gracias a todos por su recibimiento. Una vez en casa, es recomendable repasar tus notas de trabajo, identificar todo aquello con lo que estás satisfecho y aquellas otras que te gustaría mejorar al día siguiente, que para ti y durante un tiempo debería ser otra vez como el primer día de trabajo.

Desde aquí me gustaría desear todo el éxito del mundo a quien comienza la aventura de un nuevo trabajo y, en especial a mi amigo Arcadio, esperando que le sea útil este puñado de consejos.

Suerte!

 

La vida como un supermercado

Como mamá de tres,  la vida me ha destinado a tener que pasarme por el supermercado un mínimo de tres veces a la semana. Y de tanto estar en un sitio como que se convierte en algo simbólico: Mi vida como un supermercado. Si me lo permitís quiero compartir este flash que he vivido en mi última visita a una de estas tiendas.

Al pasar la puerta del super entras de vacío y, no sé vosotros pero yo casi siempre tengo un pequeño, un minúsculo shock de recién llegado al entorno; o es la temperatura, generalmente baja, o que ves a los muchos que pagan en las cajas y piensas “esto está hasta la bandera” y siempre siento “una sensación de comienzo”. Eso mismo es el comienzo de la vida, un choque después de nueve meses bien calentitos, provistos de todo y, de repente, soltados literalmente en un entorno frío, donde lo primero que hacemos es llorar.  Y es en este punto que empieza todo,  la vida que vivamos depende de las decisiones que tomamos (o que toman por nosotros) desde el minuto 1.

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Volviendo al super, ¿Os habéis fijado que generalmente hay entre dos o tres pasillos por los que empezar el camino? y así, con nuestro carrito (o sin él y todo encima como buenamente se puede) vamos tomando productos desde sus estanterías, unos porque nos hacen verdadera falta (y lo llevamos en la lista de la compra), otros por un capricho momentáneo que nos sacude al verlo y parece que nos dice: “llévame contigo”. Según los expertos en Merchandising esto último ocurre un 50% de las veces. Siguiendo con el paralelismo, en la vida ya elegimos desde el comienzo el pasillo por el que vivimos y vamos a paso más o menos firme avanzando y tomando nuestros primeros amiguitos, nuestra escuela, nuestras primeras experiencias amorosas, los estudios y así vamos tomando lo que necesitamos y lo que se nos antoja ¿un 50% de las veces, también?

En ese punto he empezado a inquietarme y preguntarme cuántas veces he elegido en mi vida por un antojo, por un capricho o peor, con la “mente automática“, ¿qué elecciones de mi vida han sido desde mi valores, desde mi Ser? Ahí dejo las cuestiones cuando llego a la  sección de frutas.

Allí es, en medio de manzanas, peras y tomates, fue cuando tomé conciencia de que la vida es como un super pero sólo con camino de ida, que debemos elegir los pasillos con conciencia y tener un plan de vida para cubrir nuestra necesidad de ser feliz, de encontrar  la paz interior. Que no conozco a nadie que haya vuelto ni un minuto atrás a recuperar algo no vivido y aún así no damos con la clave de todo: vivir cada instante, estar presente, con la mente en el aquí y en el ahora. Como Eckhart-Tolle dice en una de sus muchas frases inspiradoras:

Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el enfoque principal de tu vida”.

Fue entonces cuando caí en cuántas veces en mi vida sin darme cuenta he  tomado “fruta podrida” de las estanterías de la vida, me la he llevado a casa y es más, me la he comido y he enfermado. Que muchas actividades que ocupan  mi tiempo no me aportan nada salvo eso, gastar mi tiempo de vida. Me pregunté ¿Cuántos productos de la sección TRABAJO me llenan? Pensé las veces que había comprado un 3×2 de STRESS, DECEPCIÓN y MONOTONÍA,  y ¿desde cuándo  que no tomaba la PASIÓN para mi bolsa?

Y lo mejor, que la decisión era mía, me dí cuenta que soy 100% responsable de los pasillos por los que transito y los productos que me llevo. ¡Dios mío! ¿En qué pasillo estoy ahora mismo? ¿Dónde quiero estar? ¿Qué productos estoy masticando y digiriendo y qué efectos producen en mí? Y lo más importante ¿Qué puedo hacer AHORA para cambiar lo que quiero cambiar antes de pasar por caja?

Feliz día!