¡Mi reino por un contrato indefinido!

La semana pasada tuve ocasión de conocer, en el inicio del Máster de Recursos Humanos de la Universidad de Alicante del cual tengo la suerte de forma parte, a una alumna que me contó cómo para pode…

Origen: ¡Mi reino por un contrato indefinido!

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El primer día de mi nuevo trabajo: 5 lecciones para triunfar

Hoy en día sigue siendo motivo de alegría que un amigo o antiguo compañero sin empleo te comunique que empieza en un nuevo trabajo. Y, tras la felicitación, la preocupación propia de hacerlo bien; vamos,  no “cagarla” con perdón, el primer día. Según algunas encuestas realizadas hay un 67% de personas que temen más al primer día que a la entrevista de selección para el susodicho puesto. Y no es en vano esta preocupación, primer día en un trabajo sólo hay uno y la imagen que se proyecte durante ese día será fundamental para nuestro futuro en la empresa. Es más, la impresión que causemos a jefes y nuevos compañeros vendrá muy condicionada por los dos primeros segundos de contacto, según explica Bert Decker, en su libro “You’ve got to be believed to be heard” y estos dos segundos serán casi enteramente visuales: cómo se nos ve, sin abrir la boca. Una primera impresión negativa, costará tiempo y esfuerzo cambiar.

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LECCIÓN 1: El primer día de tu nuevo trabajo aparece, por supuesto, puntal y vestido profesionalmente,  en consonancia con la cultura de vestir de la empresa donde entras.

Hemos nacido con dos ojos, dos orejas y una boca y con esta proporcionalidad debemos actuar en el primer día. Observar todo, escuchar muy atentamente y hablar lo justo. No es el momento de discursos y comentarios para el recién llegado; más bien se trata de tomar nota de lo que nos van explicando y quedarse con todos los nombres y cargos. Lo que sí causa buena impresión es que preguntemos todo aquello que nos llame la atención o necesitemos más detalle. Ten preparada una lista de preguntas; pero ¡ojo! intenta hacer preguntas abiertas usando ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Para qué?, son muchos menos arriesgadas y poderosas que las preguntas cerradas (que se responden con No/Si)

LECCIÓN 2: Llévate un cuaderno / agenda y toma nota de todas explicaciones, resume los contenidos de los encuentros profesionales que tengas ese día. Y sobre todo, apunta quién es quién en tu nueva empresa. 

Nadie, ni tu jefe, director general ni presidente espera que tomes decisiones trascendentales el primer día de trabajo. Sin importar el tamaño de la compañía donde te incorporas seguro que existen normas a la hora de tomar decisiones. Acertar en el modo en que se toman las decisiones es fundamental para tu éxito en la empresa, observa y pregunta a este respecto. El primer día es el momento de recopilar información tanto formal como de la organización informal… “cómo se hacen las cosas en esta empresa”

LECCIÓN 3: Empieza poniendo atención a los comportamientos, las normas, las relaciones profesionales y personales a través del cual el trabajo se lleva a cabo en la organización. 

Lo más seguro es que tengas que explicar a tus nuevos colegas a qué te has dedicado profesionalmente antes y, tal vez lo que harás en tu nuevo trabajo. En este punto busca la brevedad, sé conciso y humilde. El periodo de selección ya pasó y a nadie le interesa un extenso repaso a tu trayectoria profesional, al menos el primer día de tu nuevo trabajo.

LECCIÓN 4: Prepara una explicación de 1 minuto sobre quién eres, qué has hecho profesionalmente antes de este trabajo y para qué se te ha contratado. 

Después del esfuerzo agotador de la búsqueda de trabajo, de las semanas y días de nervios en el proceso de selección, el primer día de trabajo es la culminación de un proyecto que merece ser vivido con atención plena, poniendo un estado mental de presencia en cada una de las experiencias del día, disfrutando de cada una de las interacciones, sonriendo ante cada presentación, dando un apretón de manos y manifestando lo encantado que estás de ser parte de la empresa.

LECCIÓN 5: Relájate, disfruta cada minuto, muestra tu mejor cara y pon toda tu atención en el nuevo trabajo. 

Lo más importante es ser tú mismo, actuar con naturalidad y profesionalidad. Dar lo mejor de ti y cerrar el día dando las gracias a todos por su recibimiento. Una vez en casa, es recomendable repasar tus notas de trabajo, identificar todo aquello con lo que estás satisfecho y aquellas otras que te gustaría mejorar al día siguiente, que para ti y durante un tiempo debería ser otra vez como el primer día de trabajo.

Desde aquí me gustaría desear todo el éxito del mundo a quien comienza la aventura de un nuevo trabajo y, en especial a mi amigo Arcadio, esperando que le sea útil este puñado de consejos.

Suerte!

 

La vida como un supermercado

Como mamá de tres,  la vida me ha destinado a tener que pasarme por el supermercado un mínimo de tres veces a la semana. Y de tanto estar en un sitio como que se convierte en algo simbólico: Mi vida como un supermercado. Si me lo permitís quiero compartir este flash que he vivido en mi última visita a una de estas tiendas.

Al pasar la puerta del super entras de vacío y, no sé vosotros pero yo casi siempre tengo un pequeño, un minúsculo shock de recién llegado al entorno; o es la temperatura, generalmente baja, o que ves a los muchos que pagan en las cajas y piensas “esto está hasta la bandera” y siempre siento “una sensación de comienzo”. Eso mismo es el comienzo de la vida, un choque después de nueve meses bien calentitos, provistos de todo y, de repente, soltados literalmente en un entorno frío, donde lo primero que hacemos es llorar.  Y es en este punto que empieza todo,  la vida que vivamos depende de las decisiones que tomamos (o que toman por nosotros) desde el minuto 1.

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Volviendo al super, ¿Os habéis fijado que generalmente hay entre dos o tres pasillos por los que empezar el camino? y así, con nuestro carrito (o sin él y todo encima como buenamente se puede) vamos tomando productos desde sus estanterías, unos porque nos hacen verdadera falta (y lo llevamos en la lista de la compra), otros por un capricho momentáneo que nos sacude al verlo y parece que nos dice: “llévame contigo”. Según los expertos en Merchandising esto último ocurre un 50% de las veces. Siguiendo con el paralelismo, en la vida ya elegimos desde el comienzo el pasillo por el que vivimos y vamos a paso más o menos firme avanzando y tomando nuestros primeros amiguitos, nuestra escuela, nuestras primeras experiencias amorosas, los estudios y así vamos tomando lo que necesitamos y lo que se nos antoja ¿un 50% de las veces, también?

En ese punto he empezado a inquietarme y preguntarme cuántas veces he elegido en mi vida por un antojo, por un capricho o peor, con la “mente automática“, ¿qué elecciones de mi vida han sido desde mi valores, desde mi Ser? Ahí dejo las cuestiones cuando llego a la  sección de frutas.

Allí es, en medio de manzanas, peras y tomates, fue cuando tomé conciencia de que la vida es como un super pero sólo con camino de ida, que debemos elegir los pasillos con conciencia y tener un plan de vida para cubrir nuestra necesidad de ser feliz, de encontrar  la paz interior. Que no conozco a nadie que haya vuelto ni un minuto atrás a recuperar algo no vivido y aún así no damos con la clave de todo: vivir cada instante, estar presente, con la mente en el aquí y en el ahora. Como Eckhart-Tolle dice en una de sus muchas frases inspiradoras:

Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el enfoque principal de tu vida”.

Fue entonces cuando caí en cuántas veces en mi vida sin darme cuenta he  tomado “fruta podrida” de las estanterías de la vida, me la he llevado a casa y es más, me la he comido y he enfermado. Que muchas actividades que ocupan  mi tiempo no me aportan nada salvo eso, gastar mi tiempo de vida. Me pregunté ¿Cuántos productos de la sección TRABAJO me llenan? Pensé las veces que había comprado un 3×2 de STRESS, DECEPCIÓN y MONOTONÍA,  y ¿desde cuándo  que no tomaba la PASIÓN para mi bolsa?

Y lo mejor, que la decisión era mía, me dí cuenta que soy 100% responsable de los pasillos por los que transito y los productos que me llevo. ¡Dios mío! ¿En qué pasillo estoy ahora mismo? ¿Dónde quiero estar? ¿Qué productos estoy masticando y digiriendo y qué efectos producen en mí? Y lo más importante ¿Qué puedo hacer AHORA para cambiar lo que quiero cambiar antes de pasar por caja?

Feliz día!

Cómo encontrar la esperanza

¿Cómo de satisfecho te encuentras con el desarrollo de tu vida profesional? ¿Muy satisfecho?, pues enhorabuena porque en algún estudio leí que sólo un 30% de los empleados por cuenta ajena están satisfechos en sus trabajos.  Así que, si te encuentras entre el 70% restante, estás como la mayoría, poco o nada satisfecho con su vida laboral. Igual te encuentras atrapado en un trabajo por el “clic, clic de la caja a fin de mes“, igual trabajas en algo que no te apasionada o tal vez ni siquiera puedas trabajar…

Me gustaría lanzarte un mensaje muy importante: Mientras conserves la esperanza, estarás bien.

Podemos definir esperanza como la confianza en lograr una cosa o de que se realice algo que se desea. Me gusta también la definición de Wikipedia, “la esperanza es un estado de ánimo optimista basado en la expectativa de un resultado favorable relacionado con eventos o circunstancias de la propia vida o del mundo en su conjunto“.

esperanza

¿Y cómo se puede conseguir encontrar y mantener la esperanza en la vida? Me gustaría compartir cuatro claves. Estas claves son generales y  pueden aplicarse a la vida en general pero hoy me voy a centrar en la tarea de encontrar/mantener la esperanza en la vida profesional.

1.- Asegurarse siempre dos alternativas.  Alguien me dijo que la llave de la felicidad es poder elegir, pues en este sentido:

  • No deberíamos orientarnos a una sola profesión, sino al menos a dos.
  • No deberíamos tener una sola manera de describirnos, sino al menos dos.
  • No deberíamos tener un sólo Curriculum, sino al menos dos.
  • No deberíamos elegir un lugar donde trabajar, sino al menos dos.

Puede seguir con la lista y hacerla tan larga como desees.

Tener un sólo plan, una sola opción es la receta más segura para fracasar. Aprende esta receta: “Para no perder nunca la esperanza, asegúrate de no poner todos los huevos en la misma cesta” … Esto es válido para cualquier situación.

2.- Siempre hay algo, por pequeño que sea, que está bajo control de uno mismo. En cualquier situación y aunque uno se siente a merced de unas “poderosas fuerzas externas”, siempre se puede encontrar algo que depende de uno mismo y por dónde empezar a trabajar.  Sorprende, pero a veces pequeños cambios pueden cambiar el conjunto.

3.- Nada de lo que sucede es absurdo y carente de sentido. Se realizó un estudio en un hospital de Nueva York sobre ¿por qué hay enfermos que se curan antes que otros? ¿qué les diferencia? ¿el estado físico? ¿el nivel de optimismo? ¿los hábitos, la dieta o el historial familiar?  Nada de eso. Se curaban antes los que creían que todo tenía un significado, aunque ellos no supieran cuál era ese significado en este momento.

Puede que no le vea el sentido a lo que le ocurre en el momento presente pero en el conjunto de su vida seguro que tendrá un sentido. No estaría mal decirse a uno mismo “Este momento de mi vida tiene un significado, aunque ahora no sepa cuál es“.

4.- No prestar atención a las estadísticas y noticias que desaniman, que son pesimistas. Las alternativas dan la esperanza y las estadísticas la quitan. Hay millones de parados, aplicas a un puesto y se presentan dos mil pero piensa, realmente tú sólo necesitas un puesto entre los miles que se ofertan cada día.