Yo decido mi futuro profesional

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El otro día leí un post sobre los (largos) años que invertimos en formarnos, primero en la escuela, luego instituto y la universidad… toda una vida, sin duda. Unos pocos “privilegiados” tienen su futuro tanto estudiantil como profesional muy claro, ya sea por vocación, tradición familiar o simplemente por claridad mental; pero, ¿y los otros? Los miles de jóvenes que justo acaban su carrera y les embarga un sentimiento de incertidumbre; de no saber para dónde tirar profesionalmente. He tenido la suerte de trabajar con algunos clientes en su último año de carrera que me han manifestado sus dudas sobre su futuro profesional, acerca de si les satisface dedicarse a aquellos estudios que han dedicado los últimos años y, en algún caso el vacío y la profunda insatisfacción de tener que hacerlo.

Sea como sea, al finalizar la carrera se abre un periodo al que deberíamos dar su espacio, su importancia. Lo ideal es vivir este periodo con presencia, con protagonismo  y siendo muy conscientes a la hora de tomar las decisiones que seguro habremos de tomar. Reflexionar sobre cómo queremos ganarnos la vida no es una cuestión baladí y son muchos los beneficios de acertar con la profesión y también los peligros de no acertar.

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Si te encuentras en este periodo de tu vida, el dibujo anterior puede serte de gran ayuda y si me permites, tres consejos para que seas tú mismo quien decida tu futuro profesional. Allí van:

1.- Tómate tu tiempo y reflexiona sobre tu pasión, tu vocación, tu misión y tu profesión. Quizás necesites un día, una semana, un mes o un año.  Abre espacios de conexión contig@ mism@… ¿Qué deseo?  ¿Cuáles son mis valores? ¿Qué me gustaría estar haciendo dentro de dos años? ¿Qué me encanta hacer? En definitiva, se trata de encontrar el PROPÓSITO que no es otra cosa que la alineación de pasión, vocación, misión y profesión.

2.- Traza un plan de acción si ya tienes claro a qué quieres dedicarte, toma papel y lápiz y ponlo por escrito.  ¿Qué opciones tengo? ¿Qué acciones voy a poner en marcha? ¿Cuándo? ¿Qué recursos necesito? ¿Quién puede ayudarme?  En esta fase puede ser muy útil utilizar la técnica de los MAPAS MENTALES.

3.- Infórmate, investiga, pregunta y/o déjate acompañar. Internet  y las redes sociales son grandes herramientas para documentarse;  investiga todo lo que puedas y recurre a profesionales que ya ejerzan en aquello que pretendes sea tu profesión. Si aún así, sigues un poco perdido, mi consejo es que acudas  a un coach, que te acompañará y hará más fácil este camino hacia la vida profesional.

 Y, recuerda que “la energía y la persistencia conquistan todas las cosas“. Benjamin Franklin.

 

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Los 7 hábitos altamente eficaces en tu búsqueda de empleo

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Básicamente nuestros comportamientos están determinados por nuestros hábitos. Es por ello que los hábitos que tenemos son un factor muy importantes en nuestras vidas. La mayor parte de nuestra existencia vamos cabalgando a lomos de esos hábitos que hemos construido día a día, pasito a pasito; empapados de rutinas que, confesémoslo, son el padrenuestro de cada día.

“Los hábitos son como hebras. Si día tras día las trenzamos en una cuerda, pronto resultará irrompible”. (Horace Mann)

Pero a la vez, la mayoría de nosotros queremos que la vida cambie, protestamos para que el gobierno no nos perjudique, deseamos que la pareja nos comprenda más, anhelamos que los hijos nos obedezcan, rezamos para que los jefes nos traten mejor o soñamos con encontrar el trabajo que nos satisfaga.

Muchas veces no nos gusta la situación que vivimos y no nos damos cuenta que si queremos que la realidad  cambie, tenemos que cambiar nuestros actuales hábitos. Romper el trenzado de hábitos de toda una vida NO es imposible pero tampoco es fácil  y sencillo.

Si te encuentras en búsqueda activa de empleo o, simplemente quieres cambiar de trabajo conviene que hagas un ejercicio de introspección, un trabajo contigo mismo. Yo te propongo utilizar la técnica de los “7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey:

  1. El hábito de la proactividad nos proporciona la libertad de escoger la respuesta ante los acontecimientos. Todos los que hemos buscado empleo sabemos que nos llueven negativas, decepciones, etc. Se trata de ser perseverantes, activos en la búsqueda y cuando nos den una negativa, mirar el suceso con las “gafas de positividad“.  Una buena pregunta a uno mismo podría ser ¿Para qué ha sucedido esto?” y escribir todo aquello que nos proporciona de positivo esa negativa. ¡Funciona!
  2. Comenzar con un fin en mente hace posible que nuestra búsqueda tenga razón de ser, pues la creación de una visión de lo que queremos lograr permite que nuestras acciones estén dirigidas a lo que verdaderamente queremos que sea nuestra vida profesional. Recomiendo hacerlo por escrito,  con todo detalle y releerlo si se puede cada día, retocarlo si es necesario e imaginarlo. La guinda del pastel sería si fueras capaz de escribir las emociones que sentirías/sentirás si logras ese trabajo que buscas. Pregunta ¿Cómo quieres que sea tu vida profesional en …..seis meses, un año, dos años?.
  3. Poner primero, lo primero nos permite liberarnos de la tiranía de lo urgente para dedicar tiempo a las actividades que en verdad aportan valor a nuestra búsqueda. Es la disciplina de llevar a cabo lo importante, lo cual nos permite convertir en realidad la visión que forjamos en el hábito anterior. Mi recomendación: llevar un cuaderno, un diario de la búsqueda en donde además del objetivo, se vaya anotando las etapas, los planes de acción, el autofeedback después de las entrevistas, etc. Pregunta: ¿Qué es lo que aporta valor a mi búsqueda?
  4. Pensar en Ganar-Ganar nos permite desarrollar una mentalidad de abundancia mental y material, pues nos cuestiona la premisa de la escasez de los recursos en la vida y, por tanto en los trabajos también. Ahí fuera hay un puesto de trabajo, un escenario profesional esperándote o, quizás dos o tres… Adentrarse en el mundo de las AFIRMACIONES POSITIVAS es una manera de crear esa prosperidad que anhelas.
  5. Buscar entender primero y ser entendido después es la esencia del respeto a los demás. La necesidad que tenemos de encontrar un trabajo nos puede llevar a ponernos en lugar de una pobre víctima de las circunstancias; achacar nuestros males a las empresas, al gobierno, al mundo,…. Trabajar una nueva mirada y hacerse responsable de la situación y, desde ahí. actuar con la plena conciencia de que todavía podemos aportar un valor al mundo y que cuanto antes consiga un trabajo, el mundo se va a beneficiar antes de nuestros dones y habilidades.
  6. Sinergizar es el resultado de cultivar la habilidad y la actitud de valorar la diversidad y la innovación. Abrir nuestra mente a la creatividad e imaginar otros posibles trabajos que en los que también seremos felices es un ejercicio sencillo pero que muy pocos se plantean, empeñados en insistir su búsqueda en su “profesión de toda vida”. Pregunta: Además de mi profesión, ¿qué otras actividades me puedo dedicar?
  7. Afilar la sierra consiste en tomar tiempo para parar un momento y pensar en cómo mejorar y en cómo vivir mejor. Supone la capacidad personal de renovar las cuatro dimensiones de la naturaleza humana: la física, la espiritual, la mental y la  emocional. Por tanto, esto supone:
    1. Darnos tiempo para cuidar nuestro cuerpo (descansar, comer adecuadamente, hacer ejercicio,…).
    2. Reflexionar sobre nuestros motivos y proporcionarnos liderazgo en nuestra propia vida, comprometiéndonos con nuestros valores, para llevar a una comprensión profunda de nuestro propósito de vida, a la vez que experimentar sensación de paz, independiente de lo que estemos viviendo.
    3. Cuidar nuestro equilibrio mental hablándonos con comprensión, con amor; trabajando el PENSAMIENTO POSITIVO cada día, cada hora, cada minuto.
    4. Gestionar nuestras emociones. Reconocerlas en cuanto aparezcan, permitirnos sentirlas para transitarlas. Darnos cuenta de nuestro estado de ánimo es el primer paso para cambiar a otro que más nos favorezca.

Seguir esta guía no te puede asegurar que mañana tengas el trabajo de tu vida pero, sin duda, te habrá acercado un paso hacia él. Recuerda que hay opciones para no hacer este camino solo y la ayuda especializada puede acortar tu tránsito. ¡Mucha fuerza!.

A diario vivo sin vivir en mí

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A diario tengo costumbre de despertar y vivir mi vida cierta con los mismos  rituales cada día. Desde hace años tomo mi camino a al trabajo dispuesta a  pasar  ocho horas y, dispongo de las tardes para disfrutar de mis actividades “variadas”, ¡sí! pero también bastantes ciertas, a su vez.

Dicen que el cambio es continuo en el mundo  pero yo pienso que el mundo  está sostenido por las rutinas de todos nosotros. ¿Qué seríamos los humanos sin nuestros rituales diarios? Necesitamos estar enfrascados en nuestras tareas y no  concebimos la vida sin llenar nuestras horas de cosas que venimos haciendo todos los días; así, desde la mañana hasta la noche. Y al día  siguiente, vuelta a empezar.

Nos encanta maldecir los  lunes y soñar con los sábados. Viviendo como si sólo en fin de semana fuéramos nosotros mismos, sólo en fin de semana pudiéramos ser felices. ¡Sólo en vacaciones la vida tuviera sentido!

Nos hemos programado una vida cierta,  con  muchos deberes y algún placer pero incluso, nuestras penas y sufrimientos nos aportan seguridad y certidumbre.  Y es entonces, donde ponemos el piloto automático y nos dejamos llevar y vamos haciendo, así, sin darnos cuenta. Nos gusta movernos en nuestra zona de confort. Es como vivir sin vivir en mí, como decía Santa Teresa de Jesús.

Y para completar nuestra seguridad nos vamos construyendo una existencia repleta de expectativas de lo que tiene que suceder, de lo que los demás tienes que hacer  o no hacer y hasta sentir. Y cuando la realidad es otra, nuestra  vida ser torna triste y decepcionante; el sufrimiento campa a sus anchas por nuestra mente y nos sentimos pobres víctimas del destino. Aún así, somos incapaces de tomar las riendas y salir fuera a cambiar las cosas, a engrandecer  aquello que somos. Es más fácil quejarse y dejarse hacer.

Pero la misma vida en su plena sabiduría a veces nos planta delante situaciones límites que, así de un plumazo nos da una patada fuera de nuestra zona. Y allí, en ese nuevo lugar, sustraídos todos nuestros hábitos, de nuestra vida cierta y con  una profunda  herida, vemos como todas nuestras  creencias no soportan la realidad y  nos quejamos amargamente de la injusticia que vivimos y en algún caso de qué sentido tiene la vida. Nos creemos ganadores inocentes de una lotería macabra, que se empeña en mostrarnos la cara amarga de la vida, quitándonos aquello que era nuestro. Tal vez sea una enfermedad, una pérdida,  a veces una muerte o, simplemente un despido.

Cuando se desencadena la tormenta en nuestras vidas, también  nos creemos  que el estado de dolor en que vivimos  es para siempre, que ya en nuestra vida no habrá luz, placer, felicidad, amor, paz, Y, eso no es tampoco así. Cuando el sufrimiento nos atenaza hay que recordar un principio que rige en la vida y, es el de  la impermanencia de las cosas: Nada es para siempre; las cosas vienen y van y es inútil quedarse aferrado a algo. A mi me gusta sentir que después de la tempestad vendrá la calma, o que en una tormenta, el sol está ahí detrás. Y no es posible la luz si no hay oscuridad o no conocerás la  felicidad si no has sentido el  sufrimiento. Y lo mejor es que tú puedes ser el protagonista del cambio.

EL MUNDO NO ES COMO ES SINO COMO ERES

Por ello, lanzo unas reflexiones que merece la pena cuestionarse:

  • Imagina tu vida presente cada momento, ni pasado ni futuro, una vida sin rutinas esclavizadoras y dispuesto a ¡VIVIR DE VERDAD! sin pilotos automáticos.
  • Imagina tu vida en la que te cuestiones tus creencias y caminas sin expectativas en nada y en nadie.
  • Imagina tu vida agradeciendo cada una de las personas y cosas que se presentan, sin juicios sobre si son bueno o malos.

Y ya habrás dado un gran paso hacia ese lugar llamado tu nueva vida.

La mente del principiante en las empresas

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En Japonés Shoshim (初 心)  significa “la mente del principiante”.

Durante mi dilatada carrera profesional en el mundo de los recursos humanos he vivido diferentes ambientes laborales, diferentes culturas organizativas y formas de hacer. He conocido años de bonanza financiera y años de crisis pero en casi todos los casos he notado como hay ciertos patrones de conducta laboral que se repiten.

Recordemos cuando en nuestras empresas empieza  un nuevo colaborador o un compañero y desde Recursos Humanos gestionamos los procesos de acogida y entrenamiento de los nuevos. Todos conocemos y alabamos las ventajas de un buen proceso de inducción; tales como acortar la curva de aprendizaje y  asegurarnos que el empleado sea totalmente productivo lo antes posible. Por todo ello, le mostramos “como se hacen las cosas  aquí” y como esperamos que sea su comportamiento. No pongo en duda la importancia que tiene este proceso en la vida profesional de este empleado y sus repercusiones positivas para la organización. Pero, también quiero remarcar que este proceso no está exento de ciertos riesgos.

Normalmente es una persona o grupo que se encarga del entrenamiento en las funciones y en las normas de conducta de la empresa. Todos confiamos que esa persona le transmita todo lo que su trabajo conlleva pero realmente no le está enseñando su trabajo, sus tareas, sino la visión que este empleado encargado del entrenamiento tiene sobre cuáles son y cómo se tienen que hacer las cosas. En estos casos se suele adoptar un enfoque imitativo (“hazlo como yo lo hago”).

En muchos casos esta forma de proceder nos reportará la eficiencia y productividad que esperamos en el nuevo empleado pero también es cierto que junto con la incorporación de una personas se está dando todas las condiciones para poder hacer las cosas de forma diferente, una nueva mirada  a como  venimos trabajando.

El nuevo empleado aporta a la empresa algo que considero valioso que es la mente del principiante y suelen venir con una actitud de apertura, entusiasmo y ausencia de ideas preconcebidas al abordar el trabajo. Todo ello puede significar una gran ventaja para la empresa en la que se incorpora porque los que ya llevamos tiempo en nuestros puesto y empresas muchas veces nos hemos “acomodado” a trabajar de ciertas formas que, siendo productivas pueden resultar poco eficientes. ¿O no?

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A estas alturas del siglo no descubro una gran novedad al afirmar que estamos viviendo una  creciente complejidad en el entorno económico, social y político que provoca una transformación en las personas y las organizaciones y, al mismo tiempo ofrece una oportunidad de desarrollar nuevas fórmulas en todos los ámbitos, incluido los recursos humanos. En este momento y, en el futuro inmediato, las organizaciones necesitan más que nunca estar abiertas al aprendizaje, a que las personas trabajemos de forma más colaborativa, en red, por proyectos, con nuevas formas de mirar los problemas antiguos. Deberemos ser capaces de encontrar el equilibrio entre transmitir el conocimiento y/o cultura oficial de la  empresa y en ofrecer espacio a las nuevas miradas.

Si me permites hacer de coach desde estas páginas te lanzo el siguiente reto. Son unas simples prácticas para redescubrir tu mente principiante y aplicar el concepto Shoshim. Lo primero, unas cuentas cuestiones para reflexionar. Segundo, una práctica sobre el terreno y después, que me cuentes cómo te ha ido la experiencia.

¿Cómo puedes abrir espacios para acoger el conocimiento de los nuevos en la organización?

Piensa en ti mismo, ¿En qué medida sientes que la forma en que te enseñaron tu trabajo era la mejor? ¿Cómo era tu actitud de tu primer día en tu trabajo actual? ¿Qué pensabas? ¿Qué sentías? ¿Qué has cambiado hoy para que ya no te sientas como esos primeros días? ¿Qué tendría que darse para “resetear” tu mente y aportar la frescura inicial?

Estoy segura de que a pesar de que has debido de cambiar mucho en este tiempo, vas a llegar a la conclusión de que aún tienes un cierto poder para sentir la apertura, el entusiasmo y abordar el trabajo con ganas renovadas. Son actitudes y por tanto factibles de ser elegidas, sea cual se la situación de la empresa o el mercado.

Por último, te propongo una práctica, cada mañana al incorporarte el trabajo, una afirmación que te acompañe todo el día del tipo “Hoy en mi trabajo manifiesto mi talento, mis ganas y mi creatividad”. Verás como las sincronías empezarán a aparecer en tu día a día; se trata de un darse cuenta y mirar cada día con el entusiasmo del principiante.

Año viejo y vida nueva

Se acerca el comienzo de un año nuevo y me encuentro reflexionando estos días sobre el lugar que ocupo en el mundo, cuestionando mi situación en la vida, en la familia, en la pareja, en mi círculo social, de amigos y conocidos; en mi trabajo, sobre mi imagen, mis anhelos y mis preocupaciones. Presiento que mi estado actual no es sino el enfoque y calidad de mis deseos pasados, de mis sueños de niña, que lancé hace muchos años al Universo. Vivo una realidad, consecuencia de las decisiones tomadas en base a unos valores y creencias inculcados sobre lo que podría llegar a ser y conseguir en la vida.

Desde un corazón removido por tantas emociones vividas últimamente, quiero dar gracias a la vida por todo lo que me dio, las oportunidades que me regaló, las enfermedades que tuve que sortear, los encuentros y los abandonos, las personas fantásticas que puso en mi camino y, aquellas otras que no lo fueron tanto. Todos y cada uno de ellos han sido unos maestros de vida fantásticos y han contribuido al Ser que soy.

Y ahora que se acaba el año solemos hacer un balance de lo vivido en estos últimos 365 días. Pasamos las experiencias vividas por el filtro de la mente que juzga y cataloga todo en maravillo, genial, horripilante o desastroso, poner algunos ejemplos. Y acto seguido sentimos la satisfacción o felicidad, el enfado o decepción por lo sucedido. Todo normal pero, y si te dijera que todo lo que sucedido ha sido lo perfecto para tu crecimiento, todo era necesario y justo en tu vida y, por tanto, una bendición; sin pasar por ningún filtro de bueno versus malo. Te invito al ejercicio de repasar este año desde esta nueva mirada, a no juzgar lo acontecido y preguntarte ¿para qué ha sucedido tal y tal cosa?

Y ya casi estamos en 2017 y como diría mi querido Buzz Lightyear en Toy Story: «Hasta el infinito… ¡y más allá!» estoy dispuesta a vivirlo. Pero no de cualquier manera, no en piloto automático sino de una forma consciente y como protagonista (co-creadora) de este año de mi vida. Este es mi propósito.

Decía Julio Verne “No hay nada como imaginar para crear el futuro, ya que lo que hoy es utopía será carne y sangre mañana”. Y me pregunto  “¿y si desde ahora mismo actúo como la niña que soy?”. Me explico, se trata de vivir en un estado que tenga que ver con el sentir de los niños; seres realmente abiertos a creer que poniendo un enfoque de consciencia, todo será posible. Se trata de manifestar una inocencia infantil que se transforme en una mirada hacia delante desde el presente, sin el peso de las memorias y creencias limitantes de experiencias pasadas. Sería algo así como CREER PARA VER, dejando salir al niño que todos llevamos dentro. Parece al revés de lo que acostumbramos los adultos ¿verdad?

La vida es como hierro fundido listo para ser colado. Elige valientemente el molde y la vida lo conformará” El Mahabharata

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¿Y si tomas consciencia de lo apasionante que puede ser el hecho de visualizar un día perfecto de tu vida dentro de doce meses? ¿Qué pasa ese día? Imagina la sensación al sentirte protagonista de tu vida. Siente ese día, respira cada hora, cada minuto y hasta cada segundo. Vívelo como si ya fuera. Ese día que hoy construyes como el molde tu vida y que es un instante de la vida que sueñas. Tal vez cuando ya entrado el año próximo y te suceda algunas “casualidades” que poco a poco te llevan a tu destino hacia ese día que ahora te propongo crear, sonrías y digas a la vida:” YO SIEMBRO EL FUTURO EN EL PRESENTE

El efecto Pigmalión

Es mi efecto preferido, por su potencia, por su significado. Es una herramienta clave para todos los que, de algún manera, tenemos responsabilidad en el desarrollo y crecimiento de otros, ya sean alumnos, hijos o empleados.

Se trata de un mito griego, en el que un escultor llamado Pigmalión se enamoró de una de sus creaciones: Galatea. A tal punto llegó su pasión por la escultura que la trataba como si fuera una mujer real, como si estuviera viva, como si fuera su amada. Afortunadamente, Afrodita, al ver el amor que éste sentía por la estatua, que representaba a la mujer de sus sueños, la convirtió en una mujer de carne y hueso.

Este mismo argumento es el que se aparece en un famoso cuento infantil que todos conocemos, Pinocho, en el cual el muñeco de madera se convierte en niño gracias al amor de Gepeto. También es conocida My Fair Lady (1956) de Audrey Hepburn y en la que el profesor Higgins acaba enamorándose de su creación (una chica florista, mal hablada a la que por una apuesta convierte en una dama).

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Todos estos ejemplos responde al llamado efecto Pigmalión o profecía autocumplida y que se describe cómo aquello que creemos firmemente tiende a convertirse en realidad. O también cómo el proceso mediante el cual las creencias o expectativas que una persona tiene sobre otra afectan de tal manera en su conducta que la segunda tienda a confirmar esta creencia..

Uffff esto es muy fuerte!!!! ¿se dan cuenta de las implicaciones que esto tiene?

Se imaginan este efecto en el ámbito educativo ….Un estudio llevado a cabo en una escuela, allá por 1968 por Rosenthal y Jacobson. Una clase de primaria con alumnos muy parecidos, sin diferencias intelectuales, todos capaces de realizar la misma tarea con resultados similares (aprobar el curso). Llega un profesor nuevo, y se le indica un grupo de alumnos tienen una capacidad más elevada de la media, y un gran futuro. También se le dice que otro cierto grupo de alumnos tienen una capacidad más limitada que la media, y que no llegarán muy lejos. Todo ello en realidad todo es mentira, pero al finalizar el curso se observa que aquellos alumnos de los que se esperaba un alto rendimiento lo tuvieron, y aquellos de los que se esperaba un bajo rendimiento tuvieron unas calificaciones mediocres. ¿mágico? Podría ser, pero ha actuado el efecto Pigmalión El profesor inconscientemente ha tratado de forma diferente a los alumnos de los que esperaba un alto rendimiento, preguntándoles más en clase, retándoles con desafíos intelectuales. Los alumnos que se consideraban más atrasados se les ignoraba y no eran estimulados de igual manera. Dicho a las bravas los niños se volvieron más listos en la medida que la profesora esperaba que fueran más listos.

Imaginad en el ámbito laboral. Un jefe entra en la oficina y está su mejor colaborador , al que aprecia mucho, qué bueno es en todo. El jefe no se da cuenta pero entra con una sonrisa de lado a lado y además habla con un tono amigable y le ofrece tareas que fomentan el crecimiento intelectual. Y ante estos estímulos es más probable que él comience a sentir aprecio por su jefe y que se motive y que su rendimiento sea más elevado. Sin darse cuenta el jefe, ha llegado a la situación que tenía en mente. Se ha dado un “círculo virtuoso”. Este es el efecto Pigmalión con efecto positivo pero imaginaros el mismo efecto pero en negativo…..se crea el llamado “circulo vicioso” .. un colaborador es un “chapuzas” todo le sale mal ¿y cómo le tratamos? ¿qué trabajos le damos?… al final es muy probable que confirmemos nuestra creencia.

En un aspecto social, seguro que conocéis un posible ejemplo de este efecto. Un rumor afirma sin ningún tipo de fundamento que un banco tiene problemas y el miedo a una quiebra bancaria hace que los ahorrados acudan en masa a sacar sus ahorros, por lo que efectivamente lo llevan a la quiebra. ¿lo relacionáis en cierto modo con la actual crisis económica?

Os invito a pensar en vuestra vida cotidiana… seguro que vais a ser consciente de muchos ejemplos del efecto Pigmalión, qué penséis en vuestro entorno laboral, con vuestros amigos y lo más importante con vuestros hijos. De cómo proyectamos nuestras expectativas en otras personas y esperamos que éstas se confirmen. Cuando son positivas es genial pero ojo!! cuando sean negativas.

Por eso, es muy importante que nos movamos en círculos virtuoso y huyamos de los círculos viciosos, que cuidemos nuestra actitud, que construyamos expectativas positivas en nuestra mente de aquellos que nos rodean y tal vez logremos mejorar el mundo un poco.

¿Y a ti también te han despedido?

Hace unos días han despedido del trabajo a un colega y aunque esperado, no ha dejado de ser como resulta siempre, traúmatico y doloroso. Todos los que tenemos una cierta experiencia hemos vivido una experiencia de este tipo y aunque la vivimos según nuestras circunstancias del momento, más o menos hemos pasado por lo mismo.

DIA 0: Lo primero que sentimos es un shock, una reacción de incredulidad, ¿esto no me puede estar pasando a mi? Mientras el jefe de turno habla, se excusa y trata con buenas palabras de explicar los motivos por los cuales ya no aportamos valor a la organización, al despedido se le pasa por su mente todo lo que ha dado por esta empresa, las horas robadas a la familia por acabar un trabajo, el stress y los agobios; en fin, lo mucho que ha dado y el poco reconocimiento que ha recibido. Al final, una sensación agria de que se ha dado la piel, la propia vida y así, como por arte de magia uno ya no forma parte. Y sentimos rabia y enfado.

DIA 1: Llega el vacío, la falta de algo que hasta ahora ha ocupado mucho tiempo en tu vida. La sensación de que una parte de ti se ha quedado en aquella mesa, en aquel despacho, en aquella empresa. Y ahora sentimos tristeza y sobre todo, miedo. ¿Qué vamos a hacer a partir del hoy? Y confieso que en una vez quise ser invisible e ir al trabajo y ver con mis propios ojos como continuaba la vida sin mi. Menos más que todavía no tenía super poderes!

Este día 1 es vital, es irrepetible, es el primer día de una nueva vida profesional que tiene todas las posibilidades de ser lo mejor que te ha pasado en la vida! Si ya te pasó este día 1, no te preocupes, todavía estas a tiempo de trabajar por tu futuro, por conseguir el trabajo que te haga feliz.

NO TIENES QUE HACER EL PROCESO SOLO

Si sigues mi blog y me permites, te acompañaré en tu camino hacia tu próximo trabajo. Aquel con el ahora sueñas y mañana disfrutarás. Visualizaras este trabajo, aprenderás herramientas que te facilitarán la consecución de tu objetivo, te acompañare en la parte emocional y al final, el puesto deseado. Y merecido, por supuesto.